22grados

Diez años en Canarias

El 21 de agosto de 2009 confluyeron en mi vida dos acontecimientos que hacen que sea una de las fechas más señaladas en mi calendario. El primero –y más importante– es que nació mi hija Daniela; y el segundo es que ese día era el señalado para que me viniera a vivir definitivamente a Canarias, concretamente a Gran Canaria.

El señalado día hace diez años pasé una de las noches más largas y duras de mi vida, a la que luego le siguió una de las mañanas más bonitas, pero ese capítulo es algo más personal y no viene al caso. Lo importante de ese día –y por lo que ahora quiero escribir sobre él–, es porque justo hace diez años se plantó una semilla en estas tierras bañadas por el Atlántico que ha crecido y se ha convertido en el mejor y más apasionante ciclo profesional y personal de mi vida

Proximia fue mi primer paso en Canarias, tras unos meses en los que ejercí de padre a tiempo completo, y como autónomo a tiempo muy parcial. En Proximia pude empaparme de un territorio que mantiene una alta dosis de libertad en cuanto a publicidad y comunicación se refiere, respecto a la tiranía de la publicidad nacional. 

Como gran valor diferencial están las desconexiones publicitarias de las dos grandes cadenas de televisión nacional –Antena 3 y Telecinco–, que se suman a la televisión autonómica, para tener una oferta publicitaria en televisión que es la auténtica envidia de todas las compañías y marcas regionales y locales. Una radio con programación desdoblada en los matinales y una oferta de prensa con dos y tres soportes por provincia que es poco usual. Todo esto confiere a las Islas canarias una oferta publicitaria única, lo que hace que desde el punto de vista publicitario sea una tierra repleta de oportunidades.

Y esa oportunidad fue la que exploré junto a Eladio Bombín, mi socio profesional en esta tierra, embarcándonos en 22grados, una aventura que aún seguimos explorando y de la que pasados seis años puedo decir que es la experiencia profesional más enriquecedora y apasionante que he vivido. 

En estos diez años en el ámbito profesional ha habido mucha gente que me ha ayudado, aportado y empujado a estar donde estoy. Sé que esto es injusto para muchos ya que se queda atrás mucha gente sin mencionar que desde luego merecerían estar aquí, pero más injusto sería no mencionar a los protagonistas de esta historia, mi historia.

El primero que tengo que mencionar –porque fue el primero en confiar en este godo hace ahora diez años– es a Manuel Sánchez, que desde Arimotor confió en mí para ayudarles con las que fueron mis primeras acciones publicitarias en las Islas. Tampoco puedo olvidar a Bernardo de BRB, empresa de la que aún se puede ver el logotipo que le gestione en fachadas y camiones. 

Enric Carpí y José María Sanabria que me dieron la primera oportunidad al dejar en mis manos Proximia Canarias. También agradecer a los sucesores en la dirección la compañía porque sin su falta de confianza no habría salido de la empresa y no habría empezado otra aventura a 22 grados de media.

Ya con 22grados en formato embrionario, quisiera volver a remarcar mi agradecimiento eterno a Eladio Bombín, ya que sin él nada de lo que ahora soy profesionalmente en Canarias habría sido posible. Tengo que subrayar de nuevo a Manuel Sánchez, que estuvo desde el principio junto con Ana Carratalá, nuestros dos primeros clientes: Mazda Canarias y Promoción de Las Palmas de Gran Canaria. Mención especial de nuevo a José María Sanabria, que nos empujó al vacío y a las sabias palabras de Luis Asenjo“Estás tardando”–, que encendieron la mecha.

Y un sinfín de nombres, de amigos, de socios, de compañeros que han hecho que desde que llegué hace diez años, ahora sea mejor persona. Mención a Vanessa, Sara, Pablo e Itsaso, y el resto de compañeros que están y han pasado por 22grados. Perdón que no mencione a todos, pero sería eterno. Menciono a los primeros que creyeron que esto tenía sentido y futuro, y aún siguen creyendo.

A Miguel Ángel y Manuel Luis desde Tenerife; Eduardo Miranda, Iain y Dylan, que dejaron en nuestras manos una marca nacional, y aún lo siguen haciendo. A Sergio Sánchez que desde Madrid nos ayudó a crecer y a entender el mercado nacional e internacional. María, Chon, Elena, Sara y Mónica, que nos mostraron otra latitud de vida. Manuel desde Opticalia que nos ha dado luz, al equipo de Binter que nos ha ayudado a Volar más lejos. Alexis y Marcos, que nos ayudaron a no deshidratarnos nunca. Herminia, José Manuel, Chano y Daida, que han cuidado nuestra salud desde el primer momento. Pablo y su equipo, que han hecho de OVB un evento del que solo podemos estar orgullosos. 

Pidiendo de nuevo disculpas por todos los nombres que me he dejado atrás, sin ninguna duda, lo más importante que me ha dado esta tierra ha sido a Cristina Grumann. Juntos hemos construido la base de nuestra vida y nuestra familia. Con Sofía, madrileña de nacimiento pero canaria de alma; Daniela, la culpable de toda esta aventura; y Pablo, el pequeño que vino a desbaratarlo todo con su amor. 

Muchas gracias a todos y a por otros diez años más.